Ya empezaba a hacer mucho desde la última vez que pude escribir, pero teníamos que disfrutar al máximo de nuestros días juntos, es lo que hay! :)
Muchas cosas han pasado, pero la más importante de nuestras vidas pasó justo hace hoy un mes: ¡¡¡Garbancito pasó a formar parte de nuestras vidas!!!
Y desde tal día a hoy ya os podéis imaginar, un no parar de los buenos como a todo papi y mami le toca.
Hoy mi intención era publicar dos posts, pero me cuesta mucho que cierto personajillo me deje tiempo así que ya me lo dejo para mañana. Pero todo tiene un inicio, así que primero voy a hablar del parto! (a Garbancito ya le tocará su hora).
En su momento decidí que no quería que Garbancito naciera en un hospital, muchas cosas pasan en ellos.. a veces para bien, a veces para mal… pero yo creo que un parto es algo “natural”, toda mujer es capaz, y algo que no se debe medicalizar y controlar con tanto exceso como se hace en los hospitales. No soy de esas que… “uah! sólo hay esta opción” y nada más, no. Creo que cada uno escoge lo que quiere y lo que tengo claro es que hay mucha desinformación y si algo puede pasar en casa, lo más seguro es que en el hospital también pase. Otra cosa a añadir para aquellos que no saben del tema, las comadronas que se dedican a partos en casa, ya tienen en cuenta que si algo no funciona bien, o se ve que puede pasar algo, no dudan en negarte dicha posibilidad; y si estás en el “momento parto” y no tira adelante, con calma se decide ir al hospital y no arriesgarse (lo lógico, vamos). Pero éste era nuestro parto y decidimos lo que nos pareció lo mejor y la que nos pareció la mejor manera de recibir a nuestro garbancitus máximus.
Así pues, Garbancito nació en un fabuloso parto natural en casa. Aunque fue todo tan tan speed que tengo que ir al hospital y directamente, NO LLEGO!!
Todo empezó a las 10 de la noche rompiendo aguas tras un día de lo más ajetreado. Yuta había pasado el rato cantando “出ろ、出ろ♪” (sal, sal), creo que alguien sintió a quién iba dirigido y se puso manos a la obra. ¡Y nunca mejor dicho!. Con mis comadronas nos íbamos mandando los famosos Whatsapp para avisarnos normalmente de cómo iban las cosas, así que les envié un mensaje preguntando cuánto tiempo podía pasar de romper aguas a ponerse de parto, tras lo que me avisaron que podía ser algo inmediato a dos días, pero que contara las contracciones durante una hora. De mientras, la cena.. ¡hasta un couland de chocolate me zampé!. A media cena empecé a notar una leve sensación como cuando te está a punto de bajar la regla y pensé “¿el dolor de regla son contracciones también? Cómo sea así todo el parto me da algo.. ¡¡¡¡odio esa sensación!!!!”. Una vez cenados nos fuimos a la habitación con la bola, pasando el rato.Y así fue, cada vez más en aumento, aunque tenía unas contracciones muy desiguales, con intervalos de 6 minutos, 5, 4, 2, 5, 3… etc. A eso de las 11 y cuarto pasamos la información a las comadronas y dijeron que venían de camino. Las contracciones aumentaron de intensidad (pero a parte de sensación de cuando tienes dolor regla fuerte, no era doloroso realmente, sino esos momentos que no sabes cómo colocarte, que buscas una posición) hasta el punto que ya me paseaba por la habitación y acabando postrándome de rodillas en la cama enviando mensajitos (un show, vamos!! Pero Yuta no sabe el idioma y yo era la única que podía explicar cómo estaba, aunque en esos momentos muy hablador no estás! jajaja). Pero de repente, hacia las once y veinte, empezó a ser fuerte y con ello empezaron los pujes. Seré sincera, me pareció una sensación de cagar, ¿pero como cuando no puedes y tu aprietas con todas tus fuerzas? Pero con una gran diferencia, tu no lo controlas, ¡tu cuerpo lo hace por ti! Pero admito que no me pareció doloro, sino que conocía la sensación.

A las 12 menos 5 más o menos llegó Judith, una chica genial que está en prácticas para el parto en casa. Recuerdo que le dije que me parecía que y salía la cabeza y me dijo “noooo tranquila, que serà caca!” y le aseguré que no mientras se ponía detrás y decía “ui no… si ja està aquí… ja el veig!!! Va que tu pots!!” (ui no.. si ya está aquí… ya lo veo!!! Venga que tú puedes!!) y seguidamente, a las 00.02, como de un pedo/caca se tratase…. ¡POF! y salió de golpe!!!
No puedo explicar esa sensación..¿alegría máxima? ¿shock de que todo fue más rápido de lo que yo esperaba? ¿miedo de no saber coger a Garbancito?..
Pero recuerdo entre risas cuando pregunté a Judith: “Què és?” y soltó: “Té una titolaaaaa!” (tiene una titaaaaa!).
Jajaja, así que ya lo digo oficialmente: ¡¡¡es todo un hombretón!!!
A los 5 minutos llegó Inma, mi comdrona, y ya fue todo viento en popa! :) Aunque le supo muy mal no haber estado en el parto.. ¡pero es que fue todo taaaaaaaaaaan pim-pam-pum! Pero qué mejor que eso y que todo fuera tan genial, ¿verdad? Y Yuta, por su parte, se comportó increíblemente bien, sin entrar en pánico ni nada. Grabando con la cámara y pendiente en todo momento de ayudar en todo lo que fuera posible. No puedo decir que no me sorprendiera ni lo contrario, pero me encantó ver que lo llevaba tan bien!!
Y sin darte cuenta ya ha pasado un mes y el tiempo ha volado como nunca, te has dado cuenta que te pasas los días mirando a tu enano como si no hubiera nada mejor en este mundo… espera, ¿lo hay? ;)
Quiero dar las gracias a Judith, a Inma y a Raquel de “Néixer a casa” por ser tan geniales, por haber estado allí y haber hecho nuestro parto ideal posible! Sou genials!! Moltíssimes gràcies!
A Yuta por todo lo que ha hecho estos meses y por ser un “new-papa” increíble. A mis padres por todo su apoyo incondicional pese a haber o no haber compartido ciertas opiniones…..
y… sobretodo….
A NUESTRO GARBANCITO, POR LLEGAR A NUESTRAS VIDAS!!!♥