El tiempo vuela y, ¡empieza el bilingüismo!

Ya llevamos tres meses en Barcelona. ¡Y NO HEMOS PARADO!

Septiembre fue el mes de la adaptación tanto familiar como con el entorno. El que más notó el cambio esta vez fue el peque: empezamos a ir al espacio familiar de la Casa dels Colors donde empezó a tener contacto con otros niños, algunos de su misma edad. De tener que empezar a aprender a compartir (ufff) sobretodo el espacio (uff ufff!). Octubre fue un mes de relax que nos tomamos de “vacaciones” familiares. Fuimos a Londres donde disfrutamos de lo lindo y el resto lo pasamos disfrutando de nosotros mismos. Y noviembre, este mes que ya pronto termina, ha sido el mes de volver a la rutina. Y de nuevo, el mes en que Noe ha tenido pequeños cambios en su día a día, entre ellos: cama, cochecito, fiebres (la primera vez que no son de un día por los dientes) y empezar la dura batalla de imponerse a… ¿todos?, vamos, lo tenemos todo revolucionado.

A algunas de las cosas mencionadas les dedicaré alguna que otra entrada porque se lo merecen, pero hoy quería hablar de nuestro bi y futuro trilingüismo.
La fierecita tiene ahora dos años y ocho meses. Pese a ser muy charlatán, nunca repetía más que tres o cuatro palabras contadas “hola“, “mama“, “papa“, “cotxe“, “bye bye“, “aigua“. Ésto hasta justo llegar a Barcelona, donde de repente, será por la motivación de ver los abuelos, escuchar a otros niños, la televisión.. de repente le dio por repetir mucho más. Y no será porque yo en Japón no le hablara, ¡los que me conocéis ya sabéis que me encanta hablar! Pero mira, algo le empezó a motivar.
Paralelamente, por las tardes, para dejarme empezar a poner las pilas con el trabajo, Yuta empezó a llevarlo un par de horitas al parque. Coincidiendo en que le gustaba ir repitiendo palabras, empezó a imitar todo lo que papá decía y, de repente, empezó el bilingüismo: A la mama, a la iaia y a l’avi, se nos dirige en catalán, mientras que al papa se le dirige en japonés.
Puesto a que hasta ahora siempre ha pasado más horas conmigo, tiene poco vocabulario en japonés, eso sí, los “kocchi” (aquí), “acchi” (allí), “doko?” (¿donde?), y “nani?” (¿qué?), suenan a punta pala! Aunque desde nacer siempre ha demostrado entender al papa, lo poco que le/nos pedía era con las cuatro palabras que tenía en catalán o señalando. Pero es que los enanos son fantásticos, ¡increíbles!

Eso sí, últimamente dos palabras en concreto que me decía en catalán “colom”/”hato” (paloma) y “gos”/”inu” (perro), ha pasado a decirlas en japonés. Y como en Barcelona no hay ni perros ni palomas…… cof! cof! Ironías fuera, estoy de hatos y inus hasta el moño! jajaja

hato paloma-theinomatas-Mireia Moreno

¡¡¡¡PERO ES TAAAAAAAN BONITO!!!!

Eso sí, siempre hay quien anteriormente te ha intentado dar por saco con el tema, aunque son simples anécdotas.
A los 6 meses una comadrona japonesa me dijo  que “tienes que hablar a tu hijo solamente en japonés porque vive aquí y no sabrá japonés” a lo que contesté que yo era de una zona de España donde nos criábamos entre el bilingüismo y aquí estaba, como una campeona encima hablándole japonés, y pudiendo hablar francés incluso inglés, que sus teorías eran incorrectas y mientras su padre le hablaba japonés siempre.
Y el último fue conflicto con mi suegra y mi cuñada, donde en vez de comentar, se me acercaron realmente preocupadas sobre el futuro del niño y quejándose que solamente decía palabras en catalán (con dos años) y que tendría problemas cuando fuera a la escuela… a lo que simplemente conté lo mismo que a la metomeentodo anterior más que les agradecía su preocupación pero que por favor no quería que se metieran en nuestras formas de educar o criar al pequeño en el futuro.
Sería genial que ambos casos se dieran cuenta poco a poco (pese que la primera no tendrá ocasión) de lo muy equivocadas que iban! jijiji :P

¡Buen fin de semana a todos!

B A R C E L O N A

Las oportunidades o se cogen o se pierden, y, en nuestro caso este era el momento adecuado para hacer tal locura: venir a Barcelona.

Lo pensamos, repensamos, y requetepensamos… y aquí estamos tras meses de preparar papeles, organizarnos, mentalizarnos, dejar todas nuestras pertenencias en casa de los suegros, decir adiós a nuestro querido coche, un trabajo y una vida sumamente estable. Pero dicen que los cambios son para bien, y con esa idea en mente aquí estamos. Somos semi-okupas en casa de mis padres a falta de hogar, pero con ganas de disfrutar de estos meses a tope (y de la familia, que personalmente, me moría de ganas!). Vivir 5 personas puede ser complicado a veces, pero creemos que si todos ponemos nuestro granito de arena puede funcionar, y.. básicamente, si no hubiera sido por todo el apoyo que hemos recibido de su parte, puede que no estuviéramos aquí.

Durante estos meses Yuta estará estudiando catalán y español, de hecho empezó a ir a clases del segundo a los tres días de llegar en un curso intensivo, ¡es un crack!. Y, por otro lado, queremos aprender de la cultura del país, de la gente, y conseguir combinar ambas culturas  lo mejor que podamos. Son dos culturas en ocasiones contrarias y muchas veces chocantes (al menos en nuestro caso), cosa que nos ha provocado algunos roces que queremos aprender a evitar al máximo, entendernos mejor y vivir con lo mejor que nos puede ofrecer cada una de ellas. La japonesa la tenemos ya “medio controlada” por mi parte, así que ahora es el turno  de Yuta VS carácter mediterráneo ;)

Esta mini-etapa la afrontamos con muchísimas ganas e ilusiónes en muchos sentidos. Ya os iré contando qué tal va la experiéncia, o  ¿puede que Yuta sea quien escriba pronto?

¡¡¡¡HOLA BARCELONA!!!!

Él y yo

tatataaa

Han pasado casi seis meses desde mi última entrada, seis meses que necesitaba para mi, para nosotros y para el peque. Ha habido de todo, como en las buenas casas: lágrimas, enfados, risas, momentos mágicos… vamos, de todo todito. Pero aquí estamos de nuevo, con energías renovadas!

La desconexión en muchos aspectos ha sido muy positiva, aunque ha llegado el momento de empezar a ponerme las pilas, porque el blog es tan sólo una excusa para dibujar a diario, de escribir y de expresarme al mundo, y me gusta, ¡no lo negaré! Pero cuando estás lejos es una forma de evadirte de ese mundo en el que eres (aún) la extraña.
Y ya no hablo simplemente del blog, sino ya de conciliar… ponerme de nuevo con las ilustraciones, moverme e intentar avanzar en mi carrera profesional, punto en el que quedé estancada en cuanto me convertí en madre. Llevo poco más de un año repitiéndolo una y otra vez, intentando en vano ponerme las pilas, y una y otra vez admito que he fracasado. Pero no me he dado cuenta hasta hace poco del por qué, y es que, mi hijo es un niño de alta demanda.
Me ha costado horrores, un año entero, aceptar que intentara lo que intentara, no conseguiría mucho. Me frustraba mucho, pero ahora me doy cuenta de que si no podía ser, lo mejor habría sido tomármelo con más calma, disfrutar de lo que estaba viviendo en su plenitud y dejar que el tiempo hiciera lo suyo. En cambio, yo misma no lo he vivido bien. Para mí, una de mis necesidades era ponerme a dibujar y no podía, todo el día pegada al pequeñajo y lo máximo que llegaba a hacer de más eran comidas y mantener la casa al flote. Cuando llegaba la noche, hacía la cena y caía redonda. Parecerá una tontería, pero eso a mi me “estrangulaba”.
Poco antes de hacer los dos años, Garbancito hizo un gran cambio cuando menos lo esperaba. Pese a seguir siendo muy demandante, sobretodo porque no le gusta que yo haga la mía y quiere que esté “omnipresente”, ni que sea mirando lo que hace sin participar,ha empezado a separarse poco a poco. A dejarme incluso toquetear un rato el ordenador sin la necesidad de tener que venir a toquetear las teclas. De ayudarle a montar las vías del trenecito y estar conduciendo trenes durante minutos incluso horas. De querer que le ponga una película y estar tranquilo mirándola. Lo admito, ¡esos ratitos me dan vida! Eso sí, empiezo a ver a Tatáaaata (Totoro),  Dumbá (Dumbo), y Holiiiii (Ben and Holly) hasta en sueños.. c’est la vie.
Pese a todo, una cosa no ha cambiado: y es que ya puedes ser su padre, su abuela, su tía marchosa, quien quieras, que el niño es “pro-mama” cuando él lo quiere/necesita. Pero en estos últimos meses he aprendido a aceptarlo, a valorarlo. Él es así, tiene muy claras sus prioridades y, sobretodo, no va a cambiar.
Nunca imaginé que ser madre sería tan bonito y a la vez tan peliagudo.
Nunca imaginé que se pudiera querer tanto…

… ¡Y es tan difícil a veces!

He aprendido una gran lección en estos meses, y se llama respeto.
Porque aunque solamente tenga dos años, él es él. Es la cosa más dulce del mundo y un bichillo de cuidado al mismo tiempo. Un loco por los coches y los trenes. Vergonzoso hasta niveles insospechables, pero showman a la mínima que no le miran. Acróbata y saltarín, pero maniático con ensuciarse las manos. Le gusta cantar, hablar y dar explicaciones larguísimas, dar abrazos a los conocidos y lanzar besos a tutiplén.

Este es el Noe de ahora, y a mi me tiene enamoradísima :)

Queridos Reyes Magos…

reismags2015

Nosotros ya estamos preparados. ¿Y vosotros? ¿Habéis escrito ya la vuestra? :)

Adiós 2014, ¡hola 2015!

Se ha hecho esperar, pero por fin ya estamos en el 2015. Tengo que admitir que el 2014 se me ha hecho sumamente eterno y tenía muchas muchas muchas ganas de que terminara.

Empezó mal, con el fin de una etapa de mi vida y dejando de lado una gran cantidad de recuerdos que duelen y al recordar escuecen como si fuera ayer…. Aunque contenta de no seguir perdiendo el tiempo.

Continuó con altibajos, y con un montón de intentos nulos de revivir una parte muy importante de mi: mi lado artístico. Y con un eccema en el pecho que me hizo ver las estrellas y los meteoritos durante meses (¡medalla por cabezota!).

Aunque también ha sido un año lleno de muchas cosas buenas que no puedo dejar de lado:
La mejor de ellas ha estado siempre allí, como una boya en medio del mar a la que estoy amarrada: mi pequeñajo. Es un amor de niño, y es que ya se que lo digo porque es el mío… que ya es motivo suficiente, sino también porque pese a ser una pequeña fierecita sin botón de PAUSE, y tener sus momentos de vergüenza y seriedad-absoluta es, como ya dije, todo un Mr. Sonrisotas que se ha convertido poco a poco en un pallasete de cuidado que día sí día también me enseña lo preciosa que es la vida (¡por si se me olvida!).
Otras de esas cosas buenas y bonitas se llaman Bea y Núria, dos grandes amigas a quien un año más debo muchísimo y con quienes hemos pasado momentos estupendos durante este 2014! -Os quiero un montonazo!!!!!-
Y no me olvidaré de un viaje exprés que me pegué a Madrid, donde conocí a la simpatiquísima Esther, a suermana Marialu, los frikerizos y muy de imprevisto a David. ¡Qué ganas os tenía a todos! :)

También hicimos grandes viajes con Yuta, uno de ellos a Kyoto, ciudad a la que me apetecía muchísimo volver pero esta vez con el peque y,que se convirtió en la ciudad donde dio sus primeros pasos. Y, de paso, pude dar un abrazote a otra buena amiga…

Y bueno… nombrando nombrando acabaría recordando las tardes de dulces con amigas, los paseos y horas de cháchara, las visitas que recibimos de otra amiga y su pequeño…. Esa pequeña rutina de las vueltas a España que tanto me gustan y que sin esos amigos serían imposibles!!!

Así que, ahora viéndolo un poco en perspectiva, también ha sido un año muy bonito. Pero, o estoy de mala pata o qué se yo… pero ha vuelto a terminar como el rosario de la aurora y consiguiendo que terminara con un regusto de lo más amargo. Pero bueno, por fin ya estamos en el 2015 y como impar que es, tengo muchas esperanzas puestas en él. Entre ellas disfrutar más de todo lo que me rodea, quererme, luchar por mis sueños e ilusiones y, un año más, reír y llorar con mi bichito..
Así que… ¡¡¡A por todas!!!

¡Muy feliz año nuevo a todos y, de nuevo, muchas gracias por estar allí y aguantarme!

2015p

Daaaaaaan ¡DAN!

¡Ya estamos de nuevo por aquí, con más ritmo que nunca!

daaaaaanDAN!

Últimamente en casa vivimos al ritmo de “daaaan ¡dan!“, entre saltitos, aplausos, risotadas, coches de juguetes, saludos a trenes, obsesiones por los toboganes,…y unos monólogos canturreando de aúpa (¡no calla ni a la de tres!). Y alguna rabietilla.

Pero debo confesar que esta vez, volver a la realidad tras tres meses de estar con “los abuelos” me ha pasado factura. Se echa de menos el calor familiar, tan distinto por estas tierras, pero sobretodo ha sido plantearme que la vuelta a Japón equivaldría a ponerme las pilas de nuevo con el trabajo, lo que más me está costando (aunque os os diré que poco he conseguido -que no digo nada-). Pero poco a poco, creo que es algo complicado que se ha de ir consiguiendo con tiempo y sin presiones; además, os debo confesar que ¡soy MUY débil! y verlo allí, trayéndome juguetes y cosas para que esté por él, me puede demasiado ;)
¡¡La madre también necesita re-adaptarse!! jajaja

Pero bueno, el tiempo vuela así que a seguir con ritmo y alegría en el cuerpo:
“En Jan Petit quan balla,
balla balla balla….” 🎶

(El dibujo de esta entrada ha sido un poco “experimento” :P)

“Guste o no guste, YO SOY SU MADRE”

(Nota: Con este escrito no pretendo ofender a nadie. Es mi mera opinión a pesar de que algunas -sobretodo mujeres- la compartamos. TODOS los ejemplos y más han pasado en España, admito que en Japón se nos ha respetado en todo momento. Y pese a estar escrita en tono serio, porque el tema un poco lo es sobretodo en los primeros meses de vida del bebé, está escrito con comentarios un tanto irónicos y con puntos destacados porque se hacía más entendible que si hubiera escrito un monólogo ;) )

Puedes pensar mil cosas bonitas viendo esta imagen, y creo que todos coincidiríamos en unas cuantas: cogiendo la mano del peque, ayudándole a caminar, … Pero, ¿qué pasaría si os digo que esta mano le está cogiendo por la muñeca? ¿No os da otra sensación? ¿Cambiaría algo a vuestro parecer?

mans

Este será un “post-reivindicativo” dedicado a esos extraños que nos invaden nuestro espacio vitalomaternal en los momentos menos esperados.
Y es que hablando con algunas madres, muchas hemos coincidido una y otra vez en las mismas quejas desde el nacimiento de nuestros pequeños.

Así que hoy voy a hablaros de los casos que me he encontrado y me han dejado más atónita hasta el momento.

El primero fue tras el nacimiento, en el famoso día dos. Siendo domingo de Ramos apareció toda la familia por casa muy a pesar de lo que yo deseara para ver a Garbancito y, sobretodo, con la “excusa” de despedir a Yuta. Desde hacía tiempo yo iba metiendo cizaña en que quería que se respetaran mis deseos de no coger al pequeño las primeras semanas tras el nacimiento pues, si quería dejarlo a alguien, ya sería yo quien decidiera, sin presiones ni obligaciones.
Debo confesar que por lo general la familia se comportó genial, y una vez más os doy las gracias si me leéis. Pero alguien me fastidió ese momento tan especial y sacó de la manera más simple un instinto animal que no supe hasta ese mismo día que tenía escondido en mi interior.
Vinieron tíos, primos, tíos segundos, abuelos… Sí, todo lo impensable y más. Así que ante la llegada de una segunda tanda, Yuta y yo decidimos ir a cobijarnos a nuestra habitación y descansar un poco de tanta gente. Los oíamos de fondo pero decidimos hacer una siesta larga y, cuando pasó un buen rato coincidimos en que ya era momento de ir a presentar al pequeño ante la multitud (es lo bueno de estar en casa). Le dije a Yuta que lo llevara, ya que a mí me daba la sensación que si era él quien lo cargaba, nadie tendría las narices de tirársele encima, al menos la que yo creía que tenía puntos para ello. Mal acierto, pues una de las invitadas se acercó a Yuta en cosa de segundos:
– ¡Yuta! ¿Me lo dejas? – dijo con una gran sonrisa en la cara.
– ¡NO! – soltó tan fresco el otro mientras le devolvía la sonrisa y se tiraba a Garbancito hacia su pecho.
Entonces, sorprendentemente me dejó con la boca abierta (o facepalm como dicen los modernos), pues cogió al pequeño de los brazos de Yuta.
Había hecho una promesa a mi madre de que no soltaría una gorda si en algo me tocaban las narices. Eso sí, a cambio le hice inconscientemente una mirada que creo que nunca olvidará. Y es que mientras ella hacía “cuchí-cuchá”, no os digo lo que veía yo…

Así que TIP 1 ) Para los que no sois padres o vayáis a ver a algún recién nacido: NO, NUNCA, ¡NEVER! NI LOCOS A MENOS QUE LA MADRE OS LO OFREZCA, COJÁIS POR VUESTRA CUENTA UN RECIÉN NACIDO (si lo hacéis, que sepáis que en nuestra cabeza os estamos comiendo hasta los sesos! No, en serio, es un momento muy delicado y que tenemos las hormonas a un nivel máximo, hemos pasado 10 meses separadas de un pequeño ser al que acabamos de abrazar, y estamos experimentando muchos sentimientos y nuevos acontecimientos en cosa de horas. ¡Poca broma! En todo caso si os morís de ganas preguntad, pero no por vuestra cuenta).

A los tres o cuatro días tras el nacimiento de Garbancito, Yuta lo llevaba en el fular, todo pequeñito él. Nos fuimos a hacer una comida de despedida con mis padres por el centro de Barcelona coincidiendo con los pasacalles de Semana Santa. En una de las calles nos cruzamos con una mujer y su preñija (preñi + hija), quienes pararon a Yuta y se avalancharon a tocar la cabeza del pequeño bajando la tela del fular que cubría la cabeza de éste. Posteriormente se dedicaron a meternos el rollo de lo súper-hiper-mega preñadísima que estaba la moza. (Estuve muy a punto de decirle que esa mañana al pesarlo con la báscula de tela el peque se había meado en toda la cabeza y que la comadrona sólo lo había secado un poco por encima… ¡Lástima!)

TIP 2 ) SI NO CONOCES A LA MADRE NUUUUNCA TOQUES AL BEBÉ, Y SI LA CONOCES: PREGUNTA. ¡DA MUCHA RÁBIA NO TENER VOZ NI VOTO! (Nos dan ganas de limpiarlos hasta que les salga brillo de lo que nos puede llegar a molestar, y recordad, años después os recordaremos, e aquí la prueba) – MUCHO MENOS BAJAR LA TELA DEL FULAR O SUBIR LA CAPOTA DEL CARRITO (y como nos los despertéis hasta vodoo os podemos hacer!! Que con lo buscados que son los momentos de paz y tranquilidad como para que nos lo fastidiéis!).
*Sobretodo las que los llevamos en mochilas o fulares nos sentimos más invadidas puesto que tocándolo nos estáis tocando directamente a nosotros. Y aquí es cuando os pregunto: ¿os gusta que un desconocido os toque?

La tercera a destacar fue quizá la más desagradable de todas. Íbamos a subir al autobús y la señora mayor-no-tan-mayor que estaba sentada en primera fila al lado de la máquina de los tickets se tiró, literalmente, sobre nosotros para tocar el pié de Garbancito. Me sentí “violada” (espacialmente hablando).
Curiosamente calmada y con ganas de pasar del asunto le solté:
– No le toque el pie a mi hijo, por favor señora.
Y continué, pero ésta se indignó como si no hubiera mañana y bien fuerte para que todo el autobús se enterará de todo:
– ¿Y quien eres tú para prohibirme tocarlo?
– Pues su madre, vamos.
– ¿Y?
– Pues que yo sepa por ahora yo decido por mi hijo.
Después de eso siguió hablando con gente de su alrededor diciendo lo mala que era, y el derecho que tenía a hacer eso que reclamaba. Finalmente le dije que yo no iba y le tocaba su culo, así que ella no tenía derecho a tocar nada a mi hijo. Porque a ver, seamos sinceros, un desconocido, ¿quien te dice que se ha limpiado las manos tras haber ido al baño o tocado depende qué? Que no, que no!

TIPs 3 y 4) Me reitero que los bebés no se tocan, pero sobretodo, SI ALGUIEN CERCA TIENE UN BEBÉ, PRIMERO DE TODO LIMPIAROS LAS MANOS!! (Quizá así tenéis más minipuntos para que os lo dejen manosear ;) ) Y, sobretodo, UN NO ES UN NO, YA SEA TOCAR, DEJAR HACER “X”, DAR DE COMER, … CADA UNA TIENE SUS GUSTOS Y PREFERENCIAS Y TU NUNCA ESTARÁS EN TU DERECHO DE IMPONERLAS (de nuevo pregunta, tienes las de ganar).
✳︎Este TIP número 3 deja de ser válido cuando el bichito en cuestión (aprox. 5-6 meses) se tira a brazos de desconocidos, llama a que le rían las gracias y quiera tocar las manos arrugadas de todas las viejas majas que te cruces. Y, sobretodo, cuando ya hace guarradas como jugar con sus propias babas que se le han caído en el suelo de la calle y acto seguido se pone la mano en la boca. Entonces ya sólo nos queda decir “Ohmmmmmmmmmmmm” y repetirnos una y otra vez que “lo que no mata engorda” mientras cerramos los ojos ;)

Por último tocaré un tema que me ha estado tocando las narices desde hace cosa de dos semanas. La situación es más o menos así: persona random ve a tu hijo caminando a tu lado y le va a decir cuatro chorradas. ¡Me encanta! Pero entonces el niño o pasa o se cohibe ante tal situación -normal, es un total desconocido- por lo que esta persona decide coger al pequeño por la muñeca en vez de la mano. Garbancito reaccionó echándose atrás.
No sé vosotros qué opinión tendréis al respeto pero cuando le coges a alguien por la muñeca suele ser para “privar de que haga algo” porque no te guste o te parezca peligroso, u “obligar a” por el motivo que sea. Así pues, no me parece la manera más correcta de tratar a un bebé si eres un desconocido (si la madre te ha dejado a cargo del pequeño es NORMAL que ejerzas como tal).

TIP 5 ) HABLAR, HACERLE MONERÍAS, VAMOS, COMUNICARSE CON EL PEQUEÑAJO ES BIEN. COGERLO SI NO QUIERE, ¡MAL! (Todos deseamos que nadie nos invada nuestro espacio vital o personal, pero cuando se trata de un bebé no lo vemos como que a él también le puede molestar. Es muy fácil:
1. Ofrécele tu mano
2. Si por su cuenta decide acercarse, pues perfecto. Si no va, toca aguantarse como un campeón!
Y os digo lo mismo ya tengas 20, 40 o 80 años, un bebé no sabe diferenciar como los adultos).

Así que aquí os dejo estos “miniTIPS” por si os pueden ayudar en algún futuro cercano, lejano con amigos o familiares, o gente de la calle mismamente. Para que nos entendáis. Porque actuando bien y con conciencia nos ayudaréis a que las madres se sientan más cómodas y, sobretodo, RESPETADAS!


Editado: Con esta entrada os pido que no os confundáis, que yo quiera que se me respete en este sentido (sobretodo cuando era recién nacido a seis meses), no quiere decir que todo el mundo deba hacerlo. Si os gusta que la gente desconocida les coja y toque, me parece bien. Pero eso no quiere decir que a todos nos guste y también se debe respetar. Pero creo que es tan simple como preguntar, que creo que no cuesta tanto ni debe ofender “tanto”. Soy la primera que me gusta que le digan cositas a Garbancito, siempre lo respeto y si éste da la mano jugando porque la persona le ha caído en gracia, no digo nada y me convierto en mera expectadora orgullosa de lo sociable que es él como muchos saben de primera mano. Todo depende de donde, como y quien, evidentemente.